Vistazo

¿El Sol sale para todos?

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Lorena Lozano

Demos: pueblos. Cratos: poder. El poder del pueblo, definición primaria de democracia, aquélla por la cual luchan quienes buscan y, en ocasiones, detentan el poder, y por la que se generan bifurcaciones políticas.En 1987, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), sufrió un descalabro cuando Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano y Porfirio Muñoz Ledo se descarrilaron de las filas del único partido en el poder, todo por demandar apertura democrática al interior del PRI y pretender la crítica gubernamental.

La separación de Cárdenas del partido tricolor, dio como resultado su postulación, en 1988, como candidato a la presidencia por los partidos Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM), del Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional (PFCRN), Popular Socialista (PPS) y México Socialista (PMS).

El triunfo de Cárdenas sobre el priísta Carlos Salinas de Gortari era claro, pero después de la misteriosa caída del sistema electoral, de la cual nadie supo nada, el perteneciente al partido oficial ganó las elecciones.

Tras el fraude electoral, México ganó la creación del Frente Democrático Nacional (FDN), y para 1989, el surgimiento del Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Cuauhtémoc Cárdenas mantuvo al interior del PRD una luna de miel de 17 años, gracias a que en 1994 y 2000 él fue el candidato a la presidencia, mientras que en 2006, su gallo, Andrés López Obrador era favorito para ganar la contienda.

Sin embargo, tras las elecciones presidenciales del 2006, la luna de miel del PRD ya no se pudo sostener. Allí empezó la separación interna del partido.

Mientras había quienes defendían el “Voto por voto, casilla por casilla” y reconocían como Presidente Legítimo a Andrés López, había quienes ante la falta de pruebas de fraude electoral en las elecciones ganadas por el Partido Acción Nacional (PAN), decidieron hacer un lado el fanatismo para trabajar en conjunto con el Poder Ejecutivo, eso sí, siempre representando a su partido.

Este destello, sólo era el comienzo de una separación reflejada en las elecciones internas del partido del sol azteca, que iniciaron el sábado 16 de marzo.

La rivalidad entre los candidatos a la presidencia nacional del PRD, Jesús Ortega Martínez y Alejandro Encinas Rodríguez, es evidente, aún y cuando días después de las votaciones coincidieron en que las irregularidades de la contienda no eran suficientes para anular la elección, como sugirió Cuauhtémoc Cárdenas. (La Jornada / 22 de marzo)

Posterior al hecho referido, el líder nacional del PRD, Leonel Cota Montaño aseguró que Encinas ganó la elección interna del partido, al ganar en conteos rápidos, el PREP y el recuento parcial del Comité Técnico Electoral.

De igual manera, Cota, señaló a Ortega como responsable de la crisis que vive el PRD después de las elecciones internas, ¿cómo es esto posible, si el mismo líder nacional reconoció que hubo irregularidades y aún así se dio un ganador el día de la elección?

Si en las elecciones presidenciales del 2006 el PRD fue el primero en pedir recuento de votos, ¿qué hay de malo en que Ortega pida transparencia en la elección interna del partido?, después de todo, de tal palo, tal astilla.

Lo cierto es que, el hijo político del PRI hoy vive una crisis interna que probablemente lo lleve a tener bajas en sus filas, si no, ¿para qué Encinas anunció que, de ganar la dirigencia, impulsaría la realización del Congreso Refundacional del partido?, además de que Ruth Zavaleta dejó entrever la posibilidad del surgimiento de un nuevo partido.

Se dice que el Sol sale para todos, lo que necesita el PRD es encontrar el oriente, antes de que acabe como su padre político: Sin rumbo.

Escrito por llozano5

Mayo 11, 2008 a 10:46 pm

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